Tránsitos no-visuales [Equipo x SUB21 (CA2M)]

Lxs miembrxs de Equipo y de SUB21, el proyecto similar al nuestro que lleva a  cabo el Centro de Arte Dos de Mayo, nos hacemos visitas mutua y periódicamente. En esta ocasión, realizamos un tránsito sonoro-performativo por diferentes lugares del Museo Reina Sofía, buscando habitar los espacios al más puro estilo puesto de manifiesto por Esther Ferrer. Quisimos habitar, ocupar, transitar, hacer presentes y poner de manifiesto espacios del Museo mediante técnicas en las que prescindir de lo visual. Se trata de una obra que se integra, a su vez, dentro de dos obras de la exposición acogida entonces por el Museo : Segunda Vez, de Dora García.

 

Nuestra pieza acontece y transcurre solapándose a dos de las obras de la muestra: la instalación performativa Narrativa instantánea y la instalación sonora Odradek. Tránsitos no-visuales se solapa a estas piezas, acontece y transcurre sobre y junto a ellas, en otra capa más de su esencia. Tránsitos no-visuales resignifica momentáneamente estas dos obras de la exposición, y también es resignificada por ellas. Nada volverá a ser lo mismo para ninguna de las obras. ¿Acaso se han generado dos piezas nuevas en la muestra?

 

Seguimos manteniéndonos en un contexto artístico puramente visual, apegado plenamente a la predominancia de este sentido sobre los demás. Las obras y los espacios expositivos son, pues, elementos en los que prima lo visible, dejando de lado (pese a décadas de historia demostrándonos que lo contrario también puede existir) todo lo que difiera de ello. ¿Cómo transitar por el Museo dejando de lado lo visual? ¿Cómo hacer llegar propuestas que no tengan que ver con esta percepción? ¿Cómo resignificar espacios institucionales? ¿Hasta dónde llega la rigidez de la Insititución?

 

Tránsitos no-visuales se compone de dos fases y una tercera que subyace bajo todas ellas. La primera consiste en el reconocimiento táctil del espacio en el que acontece la pieza Narrativa instantánea. Identificamos los límites del espacio, a la par que nuestros propios cuerpos y los de lxs compañerxs, utilizando nuestras manos y extremidades, mientras una persona escribe todo lo que está viendo y lo proyecta en una superficie blanca. Seguidamente, nos desplazamos al espacio sonoro de Odradek. En total oscuridad, cada unx de nosotrxs reproducirá con su cuerpo un sonido que haya elegido (silbidos, chasquear los dedos...). Los sonidos actúan como una vía para identificar y situar los elementos que pueblan el espacio, pero también para posicionarnos nosotrxs mismxs en él y permitir que el resto de personas nos también nos localicen. Todo este conjunto sonoro será percibido por todx visitante que se acerque a la sala.

 

La tercera parte, subyacente, consiste en nuestro propio desplazamiento por el Museo, un tránsito en el que interpretamos la performance Ta, te, ti, to, tu de Esther Ferrer. Nos permitimos el lujo de llevar la dimensión sonora del espacio expositivo e institucional hasta sus límites. ¿Cómo nos perciben lxs visitantes? ¿Qué ocurre si gritamos en el Museo? ¿Qué sucede si gritamos mientras Dora García está iniciando una performance programada en el ciclo de acciones de la exposición?

Documentación en proceso...

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